«¿En qué quedó mi pedido?» ya no llega por WhatsApp.
Cada comprador aprobado tiene su cuenta en tu tienda: ve sus pedidos con el estado de cada uno, repite el anterior con un clic, mantiene sus datos y direcciones, y pide que le avisen cuando vuelve un producto. Lo que hoy te consultan por chat, lo resuelven solos.
Tocá «Volver a pedir»
Te avisamos por email cuando estos productos vuelvan al stock.
Probalo: las tres pestañas son las reales de la cuenta del comprador. Maqueta con datos de ejemplo.
El cliente ve dónde está su pedido antes de preguntarlo.
Los estados de seguimiento son los de tu operación —recibido, en preparación, despachado, entregado— y cada cambio le llega al cliente por email y queda en su cuenta, con el detalle del pedido y sus comprobantes.
- Estados propios: los definís vos; un distribuidor no rastrea igual que un fabricante.
- Historial completo: quién cambió qué y cuándo, también visible para tu equipo.
- Emails automáticos con tu marca en cada paso: recibido, editado, despachado.
Un perfil que el cliente mantiene solo. Y una puerta sin contraseña.
Razón social, datos fiscales, teléfonos y todas las direcciones de entrega que necesite: un local, tres, un depósito. Entra con un enlace por email o con la huella del dispositivo. Y ve, en su perfil, los convenios de pago y envío que acordaron.
- Varias direcciones de entrega, elegibles en el checkout: cada sucursal recibe lo suyo.
- Sin contraseñas: enlace mágico, login social, o huella y rostro desde el propio celular.
- Convenios a la vista: lo que escribiste en su ficha —pago, envío, facturación— lo lee en su perfil y en cada pedido.
Tocá la huella
Cuatro diseños de cuenta. Los textos y los pedidos no cambian.
Desde el editor de la tienda elegís cómo se ve el área del cliente: pestañas, barra lateral, portal con panel de marca o minimalista. Y con «modo vista de cliente» la recorrés exactamente como la ve cada comprador, sin crear pedidos.
Ver el diseñador de tiendas →Elegí un diseño